martes, 12 de mayo de 2015

La sociedad culpable


Desde que los efectos de la crisis afloraron con toda crudeza y, con ellos, la España política se dio cuenta con estupor de que sus vergüenzas estaban a la vista de todos, incluso de aquellos que se negaban a verlas, extender el concepto moral de “culpa” más allá de las altas instituciones, involucrando por activa y por pasiva a esas otras más elementales, como puede ser la familia y, desde ahí, a cualquiera que pasara por la calle, ha sido una constante. 

sábado, 9 de mayo de 2015

El consenso socialburócrata


De javier Benegas [en Vozpopuli.com]
Se ha instalado en los sectores liberales de la sociedad española, que, dicho sea de paso, son pequeñas tribus dispersas y heterogéneas, la idea de que hace tiempo la línea que separaba las ideologías de izquierda y derecha se ha difuminado en favor de lo que se ha venido en llamar “consenso socialdemócrata”. Tal idea se sustenta en que todos los partidos, sean progresistas o conservadores, han migrado sus disputas tradicionalmente ideológicas hacia cuestiones mucho más finalistas, todas ellas basadas fundamentalmente en modelos de gestión a los que, en todo caso, se les añade algunos matices de orden moral meramente cosméticos. De esta forma, el debate político se limitaría a contraponer modelos de planificación sustancialmente muy similares, donde el Estado sería la piedra angular del orden social.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Cuando Suecia era España


Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
Una gigantesca marea de corrupción inunda el sistema político mostrando nítidamente la profunda podredumbre del Régimen. La ciudadanía, indignada, no divisa con claridad el final del túnel ¿Acabará la pesadilla o estamos condenados a revolcarnos por siempre en el lodo? ¿Se trata de nuestro sino, del inevitable destino, o existen opciones de cambio? ¿Son los nuevos partidos una garantía de regeneración? ¿Saldremos del círculo vicioso de favoritismo y corrupción? Sencillo no es. Pero tampoco imposible: Suecia lo consiguió. 

martes, 5 de mayo de 2015

Susana Díaz y el acabose


Javier Benegas [en Vozpopuli.com]
Ayer, Susana Díaz, con su primer debate de investidura nos reveló con una nitidez cristalina la sagrada misión del político profesional de nuestros días: no dejar nada sin tocar, ni recoveco alguno donde derramar generosamente el presupuesto, ese dinero público que no es de nadie, y menos aún de quien lo presta movido por la avaricia.
Así, la señora se dio un homenaje intervencionista de aúpa. No se dejó en el tintero ni una idea por increíble que fuera. Desde rescatar el socorrido I+D+i y “promover” un cambio de modelo productivo (cada vez que un político promete ambas cosas, en algún lugar muere un gatito), pasando por las ayudas al empleo y la educación bilingüe a mansalva, hasta enarbolar la bandera de la lucha contra pobreza energética, la irrenunciable vivienda social y el altruista mecenazgo del cine. Y todo, claro está, a golpe de talonario. Que esa es la gracia, la alegría de hacer política en España.

miércoles, 22 de abril de 2015

Corrupción para Rato



Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
El mediático caso de Rodrigo Rato no es un hecho aislado sino la punta de iceberg que asoma un día sí y otro también de la putrefacta política española. En contra de lo pregonado por voceros gubernamentales, el rosario de escándalos no prueba que el sistema funcione ni que los corruptos reciban su merecido. Indica, más bien, que la corrupción no se compone de episodios excepcionales, ni se limita a individuos concretos.Es, por el contrario, estructural y sistémica. Constituye la regla, no la excepción. Estirando de una cereza, acaban saliendo casi todas. El presente episodio sería un caso más, sin especial relevancia, si no fuera porque la singular arrogancia y peculiar trayectoria del personaje confieren un intenso atractivo mediático. Quizá en su fuero interno, Rato pudiera pensar lo mismo que Urdangarin: "tan sólo hice lo que siempre vi".

miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Islamistas bebedores? El perfil del típico Yihadista


Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
El terrorismo islamista golpea de nuevo, atemorizando a una opinión pública europea siempre propensa a asustarse de su sombra. Ahora la consigna es no visitar Túnez. Mala solución. Nadie puede conjurar el riesgo cerrando puertas, sellando fronteras, no saliendo al exterior: el peligro se encuentra dentro. Europa ya no es importador de islamistas sino productor y exportador, un fértil campo de reclutamiento para grupos salafistas. Los terroristas no son sujetos extraños, llegados de exóticos lugares, sino ciudadanos europeos, nacidos en esta tierra o establecidos muchos años atrás. ¿Qué lleva a éstos sujetos a tomar tan drástica decisión? ¿Quiénes se afilian al terrorismo? ¿Existe un perfil típico del islamista?

miércoles, 11 de marzo de 2015

Lo dice Francisco González


Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
El presidente del BBVA, Francisco González, destacó el pasado domingo la importancia de tener a partir de 2016 un gobierno estable, un ejecutivo que dure toda la legislatura. El color, su posición en el espectro político sería lo de menos, daría exactamente igual. Muy sutil el mensaje de González: en España, la ideología, las creencias políticas importan un comino. Pregonen lo que pregonen, todos los partidos acaban haciendo lo mismo. El impostado conflicto izquierda-derecha, ese señuelo que utilizaron los políticos para distraer al público, es pura engañifa. Una vulgar representación teatral donde los actores, tan peleones en el escenario, acababan pactando entre bambalinas. Y repartiéndose el pastel con poderosos grupos de presión. Rojos, azules, verdes, nada importa: sólo el color del dinero. Los partidos no ganan las elecciones para aplicar su programa: hacen el programa para ganar las elecciones. Mantenerse en el poder es el objetivo único y exclusivo.

miércoles, 4 de marzo de 2015

"Negocios" de ex ministros y ex presidentes














Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
Una impactante noticia sobresaltó la semana pasada a la opinión pública: Zapatero y Moratinos se entrevistaban con Raúl Castro motu proprio, sin previo aviso al gobierno, ni siquiera a su partido. Sin encomendarse a Dios ni al diablo. Desmesurada alarma, cabreo supino. Habían traspasado las líneas rojas, puesto en tela de juicio la esforzada, aunque nada eficiente, labor del ministro de exteriores. Finalmente el episodio se aclaró a satisfacción de todas las partes: los sagaces estadistas no había aterrizado en Cuba con el malévolo propósito de retorcer la diplomacia española. Ni siquiera buscaban el cálido aire del trópico, huyendo de los fríos vientos peninsulares. Su viaje era cuestión de negocios. Lo normal, business is business. Todo el mundo podía respirar tranquilo. ¿O, quizás no? ¿Se debía el enojo a que estaban pisando el terreno de algún pez gordo?

jueves, 26 de febrero de 2015

Los límites del clientelismo


Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
El ejemplo griego, donde el flamante Tsipras puede acabar renunciando a buena parte de su programa, muestra nítidamente el corto vuelo de la emoción si no viene atemperada por un buen repaso a los números. Tal derroche de entusiasmo topa de bruces con el mundo real: dos más dos no llegan a sumar cinco por mucho empeño que se ponga. La tozuda realidad refuta las promesas que sobrepasan el número de longanizas. El clientelismo, ese intento de los gobernantes de contentar a parte de los electores, de comprar su voto, frena en seco allí donde se acaba el dinero. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Unas élites de vergüenza


Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
No resulta fácil encontrar un español que se sienta orgulloso de sus élites. Una clase política superficial, carente de argumentos, rayana en la zafiedad, se limita a repetir consignas, a pronunciar discursos huecos, repletos de simplezas y lugares comunes. Y a perseguir torticeramente su propio interés, muy por encima del bien común. Tampoco abundan destacados empresarios, o gestores de grandes corporaciones, que pudieran servir de modelo para la juventud. Las élites políticas y económicas se muestran miopes, cortoplacistas, cerradas, refractarias a los cambios, desconfiadas, ancladas en el oscurantismo de lo políticamente correcto. Siempre despreocupadas por todo cuanto no sea su posición o bolsillo. Si se rasca la superficie de algún encumbrado es frecuente encontrar un mediocre, un pícaro, un arribista o una combinación de los tres. Pero siempre un sujeto muy bien relacionado. 

martes, 17 de febrero de 2015

El partido Ciudadanos y el delirio de la Transición


Javier Benegas [en Vozpopuli.com]
El pasado domingo, Albert Rivera y Luis Garicano firmaban conjuntamente un artículo en el diario El País que, bajo el ponderado título Un cambio sensato, anticipaba muy sucintamente las líneas maestras –más bien una declaración de intenciones– respecto del programa económico de Ciudadanos, programa que se presenta oficialmente hoy martes. Y que, como es lógico, aún no he leído.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Podemos y los posos del franquismo


Javier Benegas [en Vozpopuli.com]
Recientemente, una persona con conocimiento de causa me dijo con pesar: “el daño que el franquismo hizo a España fue tremendo. Ahora lo vemos con claridad”. No se refería a las cuestiones negativas más obvias de la dictadura, sino a ese poso, a esa forma de pensar que caló en la sociedad española y que, en lo fundamental, ha llegado casi intacta hasta nuestros días.

La muerte de la sociedad civil


Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
La notoria pasividad, la nula visión histórica de Mariano Rajoy al dejar pasar el último tren, la última opción de reforma política, ha conducido al Régimen a un callejón sin salida. Desvanecidas las expectativas de evolución hacia un sistema de libre acceso, con controles, contrapesos e instituciones neutrales, un porvenir conflictivo, poco halagüeño, aguarda a la vuelta de la esquina. Y los monstruos de las profundidades se relamen al olfatear la presa asomada al abismo. "Sólo cabe agarrarse a la iniciativa de la sociedad civil", afirman algunos. "Abandonad toda esperanza", replican otros, "los ciudadanos constituyen una masa informe, carente de aliciente, estímulo o capacidad para transformar la realidad". ¿Existe en España la sociedad civil, esa ciudadanía consciente, decidida a tomar postura activa para corregir el rumbo?

miércoles, 4 de febrero de 2015

La falacia de la austeridad


Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
Los nuevos gobernantes griegos de Syriza han proclamado el final de la austeridad, al modo que Francis Fukuyama anunció el fin de la historia. Abajo las estrecheces, vivamos de nuevo con desahogo, zafémonos de la opresora bota que aprieta el cuello. Atemos los perros con longaniza. ¡Menuda sorpresa! Aquello que siempre se consideró virtud, como la frugalidad, la moderación, la mesura, se ha convertido de la noche a la mañana en vergonzosa lacra, en un vicio impuesto por los despiadados bárbaros del Norte. ¿Nos encontramos por ventura ante algún error de concepto, falacia o perversión del lenguaje?Por definición, el Estado debe ser siempre austero, prudente en el gasto, utilizar cuidadosamente esos dineros que tanto cuesta ganar a los contribuyentes. Y acometer sólo los desembolsos necesarios para el mantenimiento de los servicios útiles al ciudadano. Nunca derrochar, dilapidar, ni siquiera en etapas de elevada recaudación. La cordura exige mantener en todo momento un nivel de gasto acorde con las propias posibilidades, guardando un prudente margen para imprevistos.