martes, 28 de diciembre de 2010

Democracia, Estado Natural y crisis

Javier Benegas
En estos días, Europa entera se agita. Los estados, tozudamente varados ante la llegada de la última gran ola son incapaces de soltar el ancla y tomar el rumbo correcto y se precipitan, pendiente abajo, a la depresión. Esta secuencia de los hechos era perfectamente previsible, por más que el sistema político defienda lo contrario. Entonces, ¿por qué ese empeño irracional por evitar transformaciones necesarias, por mantener sistemas insostenibles y sufragar desastres económicos de terceros con dinero público poniendo en grave riesgo a los propios Estados?

La vuelta al Estado Natural

El Estado Natural fue la primera revolución económica: “el auge de la agricultura y los estados”, tal y como lo han definido Douglass C. North, John Joseph Wallis, y Barry R. Weingast en un interesante ensayo titulado “The Natural State: The Political-Economy Of Non-Development” que está disponible en nuestra sección “Área Documental”. En el estado natural, si bien se garantizaba por primera vez en la historia cierto nivel de seguridad y supervivencia, se restringían los derechos de propiedad universal, el libre acceso a la riqueza; es decir, al mercado y, sobre todo, a la política, lo que hacía imposible un reparto más equitativo de los recursos e imposibilitaba alcanzar “un crecimiento sostenido a largo plazo generado por mercados estables, prósperos y competitivos”. En resumen, se limitaba de forma estricta el acceso a posiciones de dominio político y económico, y el control estaba en manos de una élite fácilmente reconocible. Lo que generaba de continuo graves crisis económicas, seguidas de encarnizadas luchas por el poder. Lo cual resulta, en el caso de España, sospechosamente familiar.
el retroceso hacia el Estado Natural no es la consecuencia de los graves problemas económicos, sino la causa de éstos
Aunque en este ensayo, Douglass C. North, John Joseph Wallis, y Barry R. Weingast dan por sentado que diferentes países desarrollados sí han seguido el curso de esa nueva ola, en aras de transformarse en organizaciones de acceso abierto a la política y la economía, su más que interesante exposición yerra al dar por consumado este proceso. A mi juicio, no sólo no se ha consolidado este logro sino que se encuentra seriamente amenazado. En general, se observa un apalancamiento más que preocupante en engañosos modelos políticos, que actúan en la práctica como sistemas coercitivos, y que hacen que se manifiesten rasgos propios de los Estados Naturales en muchos países desarrollados.

Lo más importante de este hecho es que los síntomas, que se han vuelto especialmente visibles en el transcurso de la actual crisis, llevan manifestándose desde mucho tiempo atrás. Por lo que este retroceso hacia el Estado Natural no es la consecuencia de los graves problemas económicos, sino la causa de éstos.

El fracaso de Europa

Durante todo el pasado siglo XX, en Europa se ha mantenido una lucha soterrada y desigual en aras de asegurar un modelo de crecimiento sostenido de la economía sin sobresaltos ni colapsos. Sin embargo, de forma lenta pero segura, los propios estados e instituciones europeas han frustrado tal logro. Y las sociedades se han quedado a medio camino entre el Estado Natural y las “organizaciones de acceso abierto”. Y pende sobre nuestras cabezas la seria amenaza de las quiebras en cadena de los estados.

Diríase que en vez de que China hubiera avanzado hacia el modelo de las naciones occidentales, Occidente entero estuviera retrocediendo al modelo chino

Lo que hasta ayer eran aparentes mercados infinitos, son hoy mercados, más que finitos, en extinción. Basta para confirmar tal hecho cualquier secuencia temporal en la que se proyecte el alarmante retroceso de las clases medias occidentales, hasta la fecha máximas responsables no sólo del consumo sino, aún más importante, de la creación de riqueza. Incluso un país como Alemania, que es capaz de crecer en plena crisis internacional, no escapa al hecho de que su población lleva más de una década empobreciéndose [Fuente: Instituto Alemán de Investigación Económica. 15.06.2010]. Y si bien aumentan sus exportaciones, el consumo interno sigue en niveles históricamente bajos. El paradigma alemán no hace sino poner en evidencia que algo no funciona en Europa. Diríase que en vez de que China hubiera avanzado hacia el modelo de las naciones occidentales, Occidente entero estuviera retrocediendo al modelo chino. Y no sólo desde el punto de vista de lo económico, sino también desde otro mucho más preocupante: el político y social.

La política condiciona a la economía y no al revés

La gran novedad que podemos extraer de todo cuanto está sucediendo es que los graves problemas a los que nos enfrentamos no tienen su origen en la economía (ni en el capitalismo), sino que éstos son el reflejo de un modelo de Estado que no ha sido capaz de consumar su transformación a una organización de libre acceso. Si queremos entrar en la senda de las soluciones debemos poner en cuestión el funcionamiento de nuestras democracias, y preguntarnos si están realmente bajo el control de los ciudadanos o, si por el contrario, se han transformado en sistemas de gobierno de acceso restringido, en manos de unas élites y una clase política de muy baja calidad.

Es evidente que para los intereses creados, siempre será mucho más fácil influir sobre una minoría que ostenta el poder que sobre el conjunto de la sociedad. Y para la clase dirigente resulta más conveniente limitar el acceso a la política que permitir un control directo y eficaz de los ciudadanos sobre sus decisiones. Así pues, parece bastante sencillo determinar el punto exacto donde han de producirse las mayores reformas: el modelo político.

El caso español: la falsa legitimidad

En el transcurso de esta crisis, han sido recibidos en privado por el Presidente del Gobierno, banqueros, grandes empresarios, sindicalistas e, incluso, directivos de medios de comunicación. Por el contrario, ningún ciudadano ha podido mantener contacto con el más modesto de los diputados. Y esta realidad no es una anécdota sino un síntoma revelador.

que la situación económica y social llegue a rozar el desastre en el transcurso de una legislatura, contra toda lógica, parece no deslegitimar a los gobiernos

En el caso español, la ausencia de una verdadera democracia y de mecanismos de control del poder eficaces, eleva a cotas insospechadas las restricciones impuestas a la sociedad en su conjunto. Por ello, la crisis económica es mucho más profunda en España que en otros países europeos. La acción política de los gobernantes no toma en consideración el interés general, sino intereses particulares y de grupo. Y que la situación económica y social llegue a rozar el desastre en el transcurso de una legislatura, contra toda lógica, parece no deslegitimar a los gobiernos. Muy al contrario, éstos, en defensa de su poder y ayudados por grupos de presión con intereses particulares, aluden a la legitimidad democrática de su mandato. Pero tal legitimidad es cuestionable, ya que los gobernantes, amparándose en un sistema político que, en la práctica, es un sistema cerrado, imponen la legitimidad de origen. Pero excluyen intencionadamente la legitimidad de ejercicio, que es aquella que los gobernados deberían poder retirar si consideran que en el transcurso de la legislatura el gobernante no está cumpliendo con los requisitos de su mandato. Desgraciadamente, los ciudadanos ni siquiera pueden llamar al orden a un simple diputado, ya que no eligen a ninguno de ellos de forma directa.

Como corolario, mientras el poder político esté en manos de unas minorías, y las democracias sean en la práctica regímenes restrictivos, ninguna transformación, por imperativa que sea, tendrá el beneplácito de los Estados. Dar el salto definitivo a organizaciones de libre acceso es el camino a las soluciones del que todo el mundo habla, pero nadie sabe o quiere tomarlo.

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12 comentarios:

  1. Estimado Javier Benegas, no entiendo como una persona tan incompetente e ignorante tiene la valentía de escribir tal retahila de sandeces. La política condiciona a la economía, pero mucho más ésta a la primera. No vivimos en una democracia, sino en una plutonomía meritocrática. El abismo está en la mente de los agoreros porque son ellos los que serán borrados por esta crisis. En cuanto a "las organizaciones de libre acceso", recordarle que todavía cualquier persona tiene el pleno derecho a crear su propia empresa, ó de buscar un mejor empleo. Todo depende de su iniciativa, conocimientos y arrojo.

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  2. Con permiso de Don Javier, le respondo con una cita del aludido:

    "..es triste ver cómo la impotencia sólo alcanza ya a generar discursos voluntaristas, que abogan por poner en marcha nuevos negocios e ideas a tumba abierta, de tal forma que diríase que la solución queda reducida a contar con un ejército de heroicos emprendedores dispuestos a inmolarse en el altar de lo imposible"

    Con eso está dicho todo, querido anónimo.

    Saludos, Manuel Gómez desde Bilbao

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  3. Para Don Anonimo:
    Exponga ud, su tesis, igual tiene la panacea soñada.( Aunque me temo que no). Saludos..
    Luis Perez.

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  4. @ anónimo nº 1
    No sé en qué mundo vive usted.
    "Estimado Javier Benegas, no entiendo como una persona tan incompetente e ignorante tiene la valentía de escribir tal retahila de sandeces"
    El el post de D. Javier, no veo intención de ofender a nadie. No veo agresión ni ofensa por ningún lado y usted, contesta empezando por insultar. Yo vengo aquí a leer opiniones y no insultos. Argumentar con insultos, es propio de salvajes, y ignorantes.
    "recordarle que todavía cualquier persona tiene el pleno derecho a crear su propia empresa, ó de buscar un mejor empleo. Todo depende de su iniciativa, conocimientos y arrojo".
    Sigo pensando que su país y el mío no son el mismo. Para emprender un negocio, lo que se necesita para empezar es seguridad jurídica. Eso que los partidos se han cargado silenciosamente durante estos últimos años con un perfecto trabajo de socialismo fabiano (unos cometiendo despropósitos y otros callando). Vivimo en una partitocrácia absolutista, completamente indecente donde es imposible la libre competencia, la competitividad, la iniciativa y el crecimiento, gracias a unos borregos políticos que se ocupan en perpetuar el poder del estado sobre los ciudadanos recortando sus libertades y sus capacidades.
    La gente les demostrará (a los políticos y a ustedes los defensores de papá estado) en las próximas elecciones, que está empezando a despertar la inquietud por lograr una auténtica democracia de hombres libres por encima del poder del Estado.

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  5. Creo que hay un poco de todo puesto que es cierto que la Economia condiciona a la politica y Viceversa, pero si es bien cierto que tal y como esta la cosa, la Voz del Pueblo esta maniatada por la legislacion reestrictiva al mismo, con lo cual yo Insto a un control de la clase Politica por un organo compuesto por Sabios Independientes que vigilen el cumplimiento de lo prometido por los politicos (programa Electoral) y que en cuanto se salgan del Guion y nos pueda afectar inmediatamente despedidos , por lo que es Obvio es que la corruptela se ha propagado como la Polvora y esta todo el Pais tejido por una Gran tela de araña donde todo esta interconectado por Intereses y mas Intereses, y el Pueblo a pagar y a callar y esto me da miedo presiento que habra si esto no se corrige una revuelta de la sociedad por la Necesidad y la Carencia de lo prometido Miedo me da...
    Jesus Gonzalez

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  6. La verdad es que cada dia estoy mas perplejo de ver como se malgastan tantas enegias, en comentarios demagogicos, en lugar de tratar de hacer algo coherente y positivo en el que todos aquellos que sientan el impulso de colaborar puedan dedicar su formacion,experiencia y saber hacer en algo concreto y de futuro.

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  7. <<....su más que interesante exposición hierra al dar por consumado este proceso.>>
    Javier: supongo que querías decir yerra, no hierra.
    Feliz año nuevo.

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  8. <>
    Parece mentira que, siendo así, la votancia socialista siga apoyando a los cuatro gatos que manejan todos los hilos del poder y del dinero. Su argumentario pasaba por la solidaridad y por la igualdad, pero el socialismo es antes partidismo que aplicación de unos principios.
    Aún así, se cuestiona su derrota por mayoría absoluta en las encuestas.
    Una pena.

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  9. Queridos amigos:

    Entiendo que en este espacio, sutilmente denominado Tercera Ola, caben todos los comentarios y artículos que aporten opiniones y visiones de nuestra realidad, de manera coherente y positiva.

    Se trata de ir concienciando a una sociedad, que muchas veces está anestesiada, de la evolución de los acontecimientos, desde perspectivas diferentes de cada autor, lo cual permite hacerse una opinión más rica, que si solo se tiene un ángulo de visión fijo.

    Evidentemente no todos somos de la misma opinión, ni tenemos el mismo estilo, pero si cada uno da su visión, con respeto a los demás y de una manera constructiva, podremos llegar lejos en la comprensión de los sucesos económicos, políticos y tecnológicos que configuran nuestra sociedad, dentro de un momento delicado, como el actual.

    Entiendo que esta es la filosofía de los creadores de Tercera Ola, donde todo el mundo colabora desinteresadamente, y por ello debe de ser respetado por los demás, aunque no se compartan sus tesis.

    Un artículo, como los que aquí se publican, lleva horas de preparación y de recopilación de información, por lo que es de agradecer a sus autores, que realicen un esfuerzo para tratar de transmitir unas ideas, datos y opiniones, que en general son valiosas y contribuyen al mejor conocimiento de donde nos encontramos.

    Desde aquí mi más entusiasta apoyo a la iniciativa, a sus fundadores y a sus colaboradores.

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  10. Jesús González29 dic. 2010 11:25:00

    Buenos días.

    Personalmente desearía se diputado, para trabajar por los ciudadanos, por vocación, no por convniencia.

    Lo haría desinteresadamente, donando los salarios a que pudiera tener derecho a una obra benéfica.

    Abriría el despacho a la gente que pudiese atender para escuchar sus problemas y darlos curso.

    Apoyaría los cambios necesarios en la ley electoral.

    Promovería la reforma de salarios y de tiempos de cotización para todos los políticos profesionales.

    Lucharía por una persona, un único cargo y un único sueldo.

    Haría una detallada declaración de mis bienes y los de mi esposa.

    Al final de la legislatura daría cuenta pública de lo realizado.

    Ni aún cuando mucha gente compartiera esta postura, tendría posibilidades de salir elegido diputado.

    Por ello mi conclusión es que vivimos en una pseudo democrácia, que debemos cambiar cuanto antes, donde primen las personas, no lo partido políticos.

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  11. Debería ser de cajón que los diputados y concejales están ahí por nuestros votos. Pero no en el orden de nuestras preferencias conjuntas si no en el orden que los han puesto los gerifaltes de sus partidos. Entonces está claro a quien le deben el puesto. No tienen porqué hacernos caso. Pueden pasar mas o menos olímpicamente de nosotros. Otra cosa sería si votáramos LISTAS ABIERTAS. Tendríamos a quien pedirles cuentas y exigirles sus promesas, se creyeran o no que les hemos votado. Cuando consigamos cambiar la Ley Electoral podremos empezar a hablar de democracia.

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  12. Los problemas que el mundo tiene hoy planteados requieren algo más que la sabiduría del pasado. La forma de pensar de los últimos años nos ha llevado a una situación insostenible, tanto social como económica. Es, pues, evidente que hay que cambiar esa vieja forma de pensar, pero sobre todo, lo que hace
    falta es actuar. Es la hora de poner la voluntad en movimiento, es el tiempo de la iniciativa, del coraje y de la confianza, incluso sabiendo que probablemente ya nunca volveremos a encontrar seguridad alguna en el mundo laboral. Ahora la seguridad debemos encontrarla en nosotros mismos.
    Ha llegado el momento de que las personas individuales
    tomemos decisiones personales efectivas y coherentes que provoquen, por la fuerza de la unión, un verdadero cambio
    positivo en el mundo.

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