viernes, 11 de febrero de 2011

¿Qué fue del cambio climático?

Juan Manuel Blanco
Corría el mes de septiembre de 2009, cuando José Luis Rodríguez Zapatero, pronunció un discurso ante la Asamblea General de la ONU, en el que afirmó de manera bastante solemne: “el cambio climático será más devastador que la crisis”. Quince meses después, tras experimentar de verdad los rigores de la severa crisis actual, no resulta descartable que el presidente pueda repetir la frase anterior pero ¡formulada justamente al revés!

El tan temible cambio climático, omnipresente en las noticias de aquellos tiempos un día sí y otro también, parece haberse diluido hasta ocupar unos lugares mucho más marginales en las noticias actuales. Y la última Cumbre del Clima, que tuvo lugar en Cancún en diciembre de 2010, suscitó mucho menos entusiasmo que las anteriores y llegó in extremis a un acuerdo de mínimos, dejando los detalles concretos para la siguiente.

¿Qué ha sucedido desde aquellos tiempos? ¿Ya no existe tan terrible peligro? ¿Qué había detrás de todo este movimiento del “calentamiento global” o “cambio climático” que parece en vías de quedar definitivamente en nada? Estoy convencido de que todo este globo se ha ido desinflando cuando ha faltado su elemento esencial: el dinero del contribuyente.

Toda la historia del “calentamiento global”, que posteriormente cambió su nombre a “cambio climático”, apareció cuando un grupo de científicos relacionados con temas ambientales comenzó a lanzar la hipótesis de que la temperatura media del planeta podía ser explicada por la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y que este último había aumentado de manera notable debido a la acción humana. Por tanto, si no se detenía la emisión de este gas, el mundo quedaba abocado a una suerte de Apocalipsis, que incluía insoportables aumentos de la temperatura, imponentes elevaciones del nivel de los océanos, desaparición de los hielos polares, fulminantes sequías, propagación de enfermedades tropicales en zonas templadas del globo etc.

Sin embargo, otra parte importante de la comunidad científica sostenía que la variación del clima era algo natural, que había ocurrido siempre a lo largo de la vida de la Tierra y que nada tenía que ver con la acción humana. La explicación de este segundo grupo consistía en que la temperatura de la tierra no estaba determinada en absoluto por el dióxido de carbono sino por la actividad del Sol. Así, en los ciclos de mayor actividad solar, la tierra sufriría un apreciable calentamiento mientras que se iría enfriando en las fases de menor actividad del Sol. La polémica es muy interesante y debo reconocer que me convencen bastante más los argumentos de este segundo grupo de científicos. Pero lo importante no es mi opinión (al fin y al cabo, aunque aficionado, soy profano en ese campo), sino el hecho de que no existía, en absoluto, un consenso científico sobre la materia: la hipótesis de que el ser humano estaba causando un cambio de clima resultaba, como mínimo, bastante discutible.

Si esto era así ¿por qué la mayoría de los políticos y de los medios de comunicación concedieron mucho más crédito y atención al primer grupo de científicos que al segundo? Aquí es donde radica lo interesante de la cuestión. Curiosamente fue España uno de los países donde el gobierno levantó con más entusiasmo la bandera del cambio climático, señalándolo como uno de los problemas centrales de su acción política.

Los políticos descubrieron pronto que estos miedos a un Apocalipsis climático ayudaban a desviar la atención de los verdaderos problemas del país. Además, si el calentamiento tenía origen en la actividad humana, había cierto margen de actuación de los gobiernos y permitía crear ministerios, cargos, más burocracia y contar con un presupuesto más abultado con el que repartir subvenciones a voluntad, haciendo ver a los ciudadanos que se trabajaba para solucionar el problema. Por el contrario, la explicación de que era la actividad solar la que guía el clima no daba posibilidad alguna de actuar: no se podía hacer nada sino esperar a que el ciclo solar cambiase. No permitía, por tanto, crear nuevos organismos de la administración ni nombrar altos cargos o asesores ni proporcionaba excusa ninguna para vaciar los bolsillos de los contribuyentes. Es normal que esta teoría alternativa no fuese muy popular entre los políticos.

Algunos cálculos señalan que, en algunos países, la financiación estatal a la investigación ambiental se multiplicó por diez en los años de auge de la teoría, muchas veces en detrimento de otras áreas de la ciencia. Fluyó tanto dinero hacia ese campo que resultaba fácil obtener financiación para una investigación si ésta se relacionaba con el cambio climático, aunque en el fondo no tuviera relación en absoluto.

Pero también fue importante el papel de los medios a la hora de inflar este globo, ya que tendieron a prestar mucha atención a los científicos que defendían el calentamiento con origen humano pero muy poco a la parte de la comunidad científica que ponía en duda o negaba esta teoría. Esto tampoco es difícil de entender. Muchas veces, la repercusión de las investigaciones en los medios suele depender mucho más de lo llamativos o espectaculares sean los resultados y mucho menos de su rigor o importancia real. Al fin y al cabo, que el Apocalipsis se encontrase a la vuelta de la esquina era una noticia capaz de vender muchos periódicos y de suscitar gran atención del público. Por el contrario, la explicación consistente en que no iba a pasar nada y que todo seguía más o menos como siempre (que la temperatura a veces aumenta y otras disminuye siguiendo los ciclos solares), no era una noticia llamativa ni ayudaba a vender periódicos. Desgraciadamente, el alarmismo y el catastrofismo venden muy bien mientras que la moderación y la cotidianeidad suelen tener menos gancho. Incluso, en algunos países, proliferaron los periodistas especializados en cambio climático. Necesitaban alimentar constantemente la hoguera pues de ello dependía su trabajo.

Algún ejemplo, con cierto humor, ilustra bien alguno de estos mecanismos. En junio de 2008, el diario “El Mundo” deleitaba a sus lectores con el siguiente titular: “Huevos más pequeños por el cambio climático”. Una lectura íntegra del texto ayudaba a tranquilizar el ánimo de los lectores pues se trataba de los huevos del “papamoscas cerrojillo” un pequeño pájaro insectívoro. Un investigador había tenido la paciencia de medir 6.000 huevos de esta ave, llegando a la conclusión de que, al pasar los años, su tamaño había decrecido en media. Pero ¿cómo podía concluir que esto se debía al cambio climático? En realidad, no podía saber cual era la causa. De hecho, reconocía que más calor significaba una mayor abundancia de insectos y, por tanto, más alimento para los pájaros. Pero, aún así, era conveniente buscar alguna relación con el cambio climático pues, de lo contrario, era muy probable que la financiación para esta actividad medidora de huevos no hubiese existido. Y es seguro que, de no mencionar el cambio climático, ningún periódico hubiese recogido la “increíble historia de los huevos menguantes”. Este caso es un típico ejemplo de cómo se podía sacar cierta tajada del cambio climático.


En contra de lo que sostenía el presidente del gobierno, es la crisis económica la que ha causado los problemas realmente graves en España y no el cambio de clima. Y hay ahora asuntos mucho más urgentes que solucionar con una recaudación fiscal bastante reducida. Quizá lo prudente hubiese sido ejercer la sana actitud de la desconfianza y de la duda cuando los dirigentes argumentaron algo tan insólito como que necesitaban el esfuerzo de todos los contribuyentes para salvar al mundo y a la humanidad. De todos modos parece que, por suerte, el Apocalipsis tendrá que esperar......al menos hasta que se resuelva la crisis económica.

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8 comentarios:

  1. Efectivamente Sr. Blanco, las alarmistas teorías de que los gases en la atmósfera, procedentes de la actividad humana creaban un efecto invernadero y España sería un desierto en poco tiempo, se han revelado muy poco fiables, pues hemos tenido unos años mucho más lluviosos que la media y mucho más fríos. Coincido con Vd. que los políticos, esa carroña que solo persigue nuestro dinero, aprovecharon el tema en su beneficio, y en lugar de subvencionar proyectos de nuevas energías, o de reutilización de residuos nucleares en nuevas plantas, tiraron nuestro dinero en pagar cientos de proyectos, como el de los huevos, inútiles totalmente para la colectividad.

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  2. Y no es posible que las cosas no sean ni blancas ni negras? es decir, que ambas teorías tengan su parte de razón? A mí me parece indudable que la mano del hombre, en su afán especulativo, esquilma mares, contamina ríos, ensucia el aire, emite radiaciones, acaba con los espacios verdes... y algo influirá en nuestra calidad de vida, no? Por otra parte, es innegable que la tierra tiene sus propios ciclos y así se ha sucedido a lo largo de la historia de este mundo nuestro... ahora vivimos una época de grandes inundaciones, temporales casi constantes, sin embargo hace unos años la sequía en nuestro país llegó a ser alarmante ¿culpa del sol o nuestra? ni idea, algo de todo eso puede haber. Y por supuesto que ha habido mucho listillo viviendo del cambio y viviendo muy bien (Al Gore, sin ir más lejos...), detallando los problemas, asustando a la gente y no dando soluciones.

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  3. Sí, Señor Blanco, así es la realidad del CC; una partida de sinvergüenzas que han lanzado las campanas al vuelo tocando a rebato para que los crédulos y los menos informados convengan en que se gasten 100.000 (cien mil) millones de dólares cada año para mitigar las emisiones de CO2 a la atmósfera. Aunque tuvieron buen cuidado en no descubrir quién o quienes facturarían ese dinero, con el que, por otra parte, podría acabarse con el hambre en el mundo que eso sí es algo real y de ahora mismo.
    El IPCC tuvo la osadía de publicar una nómina de 2.500 nombres que eran los "auténticos científicos" que avalaban sus predicciones, en cuya lista figuraban también simples aficionados amamantados por la enorme ubre del CC.
    El Climategate puso a muchos en su sitio, comenzando por los científicos de East Anglia University, como a Edward Acton, Vicerector de la universidad y el profesor Phil Jones, Director de la Climatic Research Unit y que produjo además una comisión parlamentaria al desvelarse sus patrañas.
    Manuel Marín, cuando fue descabalgado de la presidencia del Congreso dijo que se iba a dedicar a algo del CC; pobre infeliz, aspiraba a ser otro Al Gore.
    Por otro lado, como el calentamiento global hace años que finalizó y es manifiesto que los inviernos son cada vez más crudos, se va hablando menos de CC.
    Otra cosa es la polución en los núcleos urbanos; si no hace viento o llueve durante semanas, pasa lo que está pasando en estos día.

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  4. No mezclemos churras con merinas...

    La crisis del sistema económico, social y político es UN problema. Y por demás acuciante...

    La devastación humana del planeta, otro...
    Real y de efectos más lentos, pero grave.

    No hay que relacionarlos por las palabras de ese trozo de boñiga que tienen los españoles en su Gobierno... Y menos, si no saben plantearse el modo de que seres así les gobiernen... máxime cuando daba tanta importancia al tema, pero se ha olvidado de los millones de árboles que iba a plantar...

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  5. Imanol Azpicueta11 feb. 2011 14:42:00

    Modestamente creo que el articulista está vinculando lo que nos han vendido como cambio climático, y es dudoso que sea lo que se ha dicho, con la desfachatez de los políticos para sacar dinero, utilizando argumentos no contrastados pero de calado en los ciudadanos. Esto demuestra una vez más la mala fe de la casta política, que aquí se viene denunciando, desde muchas ópticas diferentes, y que siempre queda patente.

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  6. Puedo estar equivocado, pero siempre he pensado que es ser pretencioso pensar que el "cambio climático" tiene su origen en la actividad del hombre; es una vuelta al "homocentrismo" el pensar que por mucha basura que genera, por mucho CO2 que exhala, por mucho tetrafluorocarbono que inhala, pueda producir cambios en el clima tan drásticos como se ha pretendido.

    Estoy convencido que la explicación del fenómeno es de lo más sencillo aunque quizá todavía no lo entendamos, de lo que estoy seguro es que cuando molestemos al planeta, con una sola sacudida por su parte iremos tod@s a hacer puñetas...

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  7. Cuando uno dice de sí mismo ser ecologista, gana muchos puntos de entrada. ¿Quién no es ecologista? Yo no soy verde, pero tampoco tan gilipollas como para estar a favor de la deforestación de bosques o contaminación de ríos y mares.

    Todo el asunto del cambio climático provocado por la acción del hombre no ha sido más que una gran farsa progre. En el fondo, siempre quisieron decir que el cambio climático era provocado por el hombre... capitalista. Pero sin muro berlinés eso hubiese quedado un poco fuera de lugar.

    La de pasta que nos sigue costando esa estafa económica e intelectual. ¿Una verdad incómoda? Lo incómodo es estar al borde de la bancarrota y dedicar tiempo y dinero a una gran estupidez.

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  8. La contaminacion de aguas, la deforestacion, la radiactividad, esto es real y negativo,PERO EL CAMBIO CLIMATICO(LA TEORIA OFICIAL) NO LO ES, SOLO ES UNA TEORIA QUE PRETENDE concienciar a los apises desarrollados para que usen menos combustibles fosiles, pero no pro ecologismo(al poder se la suda eso) sino porque el petroleo se esta agotando, los paises productores estan a tope de produccion y el consumo mundial crece debido a China y otros paises emergentes.

    El cambio climatico es un negocio que solo tiene como mision ocultar el fin de la era de los combustibles fosiles, sin petroleo ni energia de fusion, la civilizacion industrial colapsara, y en ello estamos...

    Una erupcion volcanica expulsa mas contaminacion atmosferica que toda la actividad humana.

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