lunes, 28 de marzo de 2011

La sonrisa envenenada del político profesional

Javier Benegas
Dice el refrán que no hay mal que cien años dure. Y añade el acervo colectivo: “ni cuerpo que lo resista”. Desde este punto de vista, simpre habrá esperanza. Pero también, desde este punto de vista, nos queda la sensación de que el mal tiende a desaparecer por sí mismo, sin más ayuda que el paso del tiempo, como si la decrepitud obrara cambios incluso en ausencia de voluntad. Quizá esta peligrosa creencia sea debida a que el refrán tiene su origen en épocas pasadas o a la desidia, o a ambas cosas. Pero hoy, el tiempo por sí mismo más que extinguir el mal lo degenera; es decir, lo acrecienta a la vez que lo vuelve irreconocible.

En este último caso, nuestro mal, que no es uno sino la suma de varios, no desaparecerá con el tiempo, ni aunque pasaran cien años o doscientos. Tan es así que en tan sólo tres décadas se ha acrecentado y mutado hasta haber llegado casi a ser irreconocible para la mayoría. Nuestro mal tiene infinidad de máscaras. Y en todas ellas, la sonrisa es perenne. Basta para comprobarlo con repasar centenares de fotografías de personajes relevantes de nuestro tiempo, especialmente de los políticos, para comprobar con estupor como es habitual verles sonriendo aún cuando la situación más que mover a la risa mueva a la desolación.

Ya en 1988, escribía Milan Kundera en su novela “La inmortalidad” que uno de los signos más aterradores de nuestro tiempo era la permanente sonrisa con la que aparecían los jefes de estado de los países occidentales, fuera cual fuera el contexto, el lugar o el momento. De hecho, Kundera, en un intento por poner de relieve mediante la ironía esta perversión de la comunicación moderna, se preguntaba qué pensaríamos si en un busto de Julio César éste se nos mostrara con una sonrisa de oreja a oreja, o si Napoleón Bonaparte hubiera sido retratado tras su victoria de Austerlitz o en su coronamiento como emperador, como vulgarmente se dice, “partiéndose de risa”.

Me atrevo a añadir a la brillante reflexión de Milan Kundera una inquietud adicional. El gesto del poderoso que sonríe de forma permanente podría esconder tras de sí un mal proporcional a la perseverancia de su sonrisa. Porque mediante estas muecas bobaliconas, pétreas e inquietantes, el mal muta y se convierte en algo mucho peor: la perversión de los signos bondadosos. Y el mal, emboscado en ellos, puerde durar eternamente, mucho más allá de cien o mil años.

Ese mal al que tiende por definición el poder cuando, una vez se vuelve vehemente de sus propios intereses, busca perpetuarse, no tiene reparos en relativizar todo de cuanto bueno o malo hay en el hombre. Esa sonrisa taimada, que hace al mal irreconocible con el fin de que gobierne por los siglos de los siglos, trajo consigo en el siglo XX el relativismo. Esa destructiva perversión que ha demolido los valores y la moral, permitiendo al poderoso apropiarse y retorcer las más nobles causas, legitimando en la acción política la máxima de que el fin justifica los medios y dando, en definitiva, al mal naturaleza de cosa cotidiana, inevitable e intrascendente. Así, cualquier decisión política que presuntamente aspire a proporcionar un bien mayor, sea este real o imaginario; posible o inverosimil, puede vulnerar derechos, libertades e, incluso, deshumanizar al individuo.

Por ejemplo, valores como la igualdad, la justicia y la solidaridad, son deglutidos y regurgitados por la máscara que sonríe en nuestras bocas, pervirtiendo nuestra conciencia individual con el fin último de que nos sometamos sin sospecharlo al servicio del poder político y de su corte de intereses. Lo que hay de bueno en cada hombre pasa a ser un conjunto de reformulaciones inconsistentes y todo se relativiza con el fin de que el mal dure eternamente. De esta forma, el progreso se convierte en la renuncia impuesta a la Libertad individual; la “civilización” extingue la “cultura”. Y nuestros “líderes”, mientras dicen velar por el “bienestar general”, acumulan privilegios y patrimonios.

Nuestra voluntad, confundida y alienada hasta límites desconocidos y bombardeada sin tregua por unos valores desvirtuados y suplantados por otros que no son lo que parecen, se ha ido diluyendo con el paso del tiempo. Y el político profesional sabe que la rueda podrá seguir girando a su favor si quienes se podrían oponer a sus designios pierden toda convicción. Para ello, nos intentan abrumar haciendo que todo resulte más complicado de lo que realmente es. Inventan nuevas causas y conflictos y paralelamente, bajo sus innumerables coartadas, construyen más estructuras de poder, generan más burocracia y alimentan una corrupción cada vez mayor.

Sin embargo, el sistema no es más que una colosal fachada, un artificio que la comunicación de masas hace que parezca sólido y consistente; necesario e incuestionable. Y se matiene en pie porque, en última instancia, así lo queremos los ciudadanos. Todo a fin de cuentas se reduce a una cuestión de voluntad.

Seguir creyendo que nuestra subsistencia depende de la acción política o, por el contrario, ser nosotros mismos y perder el miedo a todos esos peligros que, según la clase política, nos hacechan es la cuestion clave que sólo nosotros podemos responder. Quizá sirva para animarnos a dar ese pequeño paso al frente poner en valor el mayor peligro de todos: las sociedades enfermas de miedo.

Esta es una sociedad dominada por políticos profesionales, personajes influyentes y medios de comunicación. Y todos ellos, a su vez, se miran en el espejo de eso que llaman "opinión pública". Así que todos, absolutamente todos, con su aparente exceso de celo, que no es otra cosa que su sometimiento al corto plazo, están generando sociedades neuróticas, aterradas; sociedades en las que centenares de millones de personas viven con miedo a cada vez más cosas. Miedo a perder el trabajo, a verse convertidos en pobres, al tabaco, al automóvil, al calentamiento global, a los especuladores, al terrorismo, al cáncer, a la energía nuclear, al vecino, a los hijos, e, incluso, a sus propios cónyuges.

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13 comentarios:

  1. Se esta tapando,pero en España se suicida masiva mente gente..por favor...Hay un aborrega miento,van a conducir esto a la miseria,y todo tan normal.

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  2. Imanol Azpicueta28 mar. 2011 16:14:00

    Si Javier, buena la reflexión de la eterna sonrisa del político y de los miedos irracionales que nos atenazan y que se tratan de aumentar desde la clase política. Si no nos quitqmos esos miedos, no podremos romper la falsa sonrisa de los políticos que más asemeja a la de Dorian Gray que a la de un Payaso.

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  3. No me extraña el suicidio en una sociedad (terminal es un buen vocablo para definirla), sin ilusiones ni esperanzas, salvo que todo vaya peor, sin valores, más que la telebasura, ahogada por mentes de baja talla, que se han asignado el papel de ser nuestros guías. Es triste, pero el día a día también lo es.

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  4. IGUAL NOS VAMOS A TENER QUE TRAGAR A ESTA GENTUZA ZOOLOGICA, HASTA QUE SAN PEDRO BAJE EL DEDO... CON BENDICION PURPURA-MADRIL INCLUIDA.

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  5. Si duro es vivir estos momentos, fatigoso es volver a ponernos en el buen camino...

    La sonrisa patológica es solo un síntoma de la absoluta escasez mental...

    Hay que volver a la senda de llenarse de cosas positivas. El enfermo se debate en su pesadilla hasta que logra despertar...

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  6. Si aquí en Alicante la tira de gente suicidada,adrede,alcohol,drogas,auto destrucción..Yo cada vez veo menos gente feliz..Y MAS POLITICO PODRIDO DE DINERO

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  7. Sociedad hueca, potenciada por los políticos sonrientes y ladrones. Me ilusiona la revolución, como en Méjico del siglo XIX

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  8. Los mensajes destinados a lavar el cerebro a la población por parte de los gobernantes, están dando sus frutos. Lo hacen a través de los esbirros en los "medios de comunicación" en los "centros de enseñanza" en los "representantes de los trabajadores"
    Así como con la complicidad de los "partidos de la oposición"
    Es una lástima el predominio en la política de mentes enfermas, hambrientas de poder e insaciables de dinero mal habido, usurpado con violencia al trabajador a través de imposiciones con leyes fabricadas con el propósito de amedrentar y domesticar.

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  9. Presenciamos la exterminación "mental" masiva de todo un pueblo. Ni la propaganda Nazi lo hubiese hecho mejor. Ya se nos ha convencido de que no somos españoles, si no gallegos, catalanes, vascos, etc. Se nos convence de que ETA es buena y las víctimas malas, de que es malo estudiar y prosperar y que es mejor ser ni-ni, de que es mejor abortar que disfrutar de un hijo. Con toda esta miseria moral, no es de extrañar aumento de suicidios y paranoias. El telediario parece más bien un informativo de sucesos que otra cosa. Y ellos se ríen, con una risa perversa, de quien sabe que está pisoteando a un pueblo orgulloso que un día fue una gran nación y un gran imperio, cosas que odian terriblemente los políticos y estigmatizan cuanto pueden

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  10. Para políticos de sonrisa artificiosa, mírese en estos días, en realidad cualquiera, el Congreso de los Diputados, dónde los socialistas se dedican día sí y día también a reírse de la oposición, cuyo deber es controlar al gobierno en un país democrático. Daba auténtico sonrojo e indignación ver como ante un caso tan grave como el del chivatazo por parte del ministerio del interior a la ETA, el ministro se cachondeaba de la oposición, mientras sus seguidores los jaleaban (hay q ver la cara de una socialista q suele sentarse detrás del ministro y q pone cara arrobada mientras éste habla y aplaude a rabiar cuando él termina)y luego hay q saber q una buena parte de la población por ignorancia o por sectarismo, cree q estas infamias q ocurren en el congreso son parte del juego democrático y están bien. LÁSTIMA DE PAÍS, entre los políticos y los ignorantes ciudadanos q lo pueblan!

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  11. Pues si que la sonrisa es tapadera que oculta contraredades imposible de expresar en voz alta,al tiempo que ésta es puede distinguir tambien por una alegría esperada con mas pero hecha con poca intensidad

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  12. El gobierno español dijo el martes que la coalición internacional debería facilitar la salida de Moamar Gadafi para favorecer un proceso de reconciliación y transición entre las partes.

    “Una vez que Gadafi decida abandonar el poder, hay que facilitar las cosas para que se pueda ir a otro lugar”, dijo la canciller Trinidad Jiménez en una rueda de prensa en la Embajada española en Londres. Precisó que el exilio no sería “incompatible” con que sea juzgado por La Haya.

    Jiménez afirmó que “El embargo de armas rige para las dos partes en conflicto”, afirmó. “Para esa eventualidad (la de armar a los rebeldes), que no se ha planteado en esta conferencia, tendría que aprobarse una nueva resolución de la ONU”.

    Jiménez también descartó que entre los grupos que combaten a las tropas leales a Gadafi se encuentren elementos de al-Qaida.

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  13. Este país va camino de acabar peor que la Italia de Berlusconi...

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