miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Qué fue del Plan E?

Juan Manuel Blanco
Hace dos años, en 2009, el Consejo de Ministros aprobaba uno de los mayores programas de gasto público de los últimos tiempos: el llamado Plan E. En su presentación a la opinión publica, el gobierno se jactaba de que España era el país que mayor “esfuerzo fiscal discrecional” estaba realizando entre los países del la Unión Europea. Traducido al lenguaje común: el gobierno español presumía de ir en cabeza de todos los países de la UE en cuando a incremento deliberado del déficit público se refiere.

A veces, la perspectiva del tiempo ayuda a ver los acontecimientos con mayor claridad. Dos años después, los esfuerzos nuestros gobernantes van en sentido contrario, alardeando de que ahora vamos a ser los campeones en reducción del déficit. Desgraciadamente, no es, ni será el último caso, en que los políticos puedan presumir de una cosa y de la contraria.

Hay que reconocer que las cifras de aquel Plan E de 2009 eran ciertamente abultadas. En el documento de presentación , el gobierno señalaba que el incremento del déficit público discrecional, esto es, el que se debe a medidas tomadas de manera deliberada para aumentarlo, alcanzaba el 2,3% del PIB (unos 25.000 millones de euros). En la página 2 se nos presentaba una tabla indicando que este incremento discrecional del déficit era el mayor de la UE y el segundo de los países reseñados (¡tras Arabia Saudí!).

Por otro lado, el documento recogía un aumento del déficit debido a los estabilizadores automáticos (aquel incremento del déficit que no es deliberado sino que está causado por una caída de la actividad económica) por un montante del 2,6 del PIB (unos 28.000 millones de euros). En total, sumando las dos partes, se apuntaba a un aumento del déficit de las administraciones públicas de un 4,9% del PIB (unos 53.000 millones de euros) y se jaleaba que era claramente superior al de la media de los países de la UE (un 3,3%). Lo cierto es que finalmente estuvo muy por encima del previsto, pero esa es otra cuestión.

Las medidas que causaban este aumento discrecional del déficit eran variadas, siendo las más conocidas la rebaja de los tan controvertidos 400 euros a cada contribuyentes y los 8.000 millones de euros de los fondos de inversión local, aportados a los ayuntamientos para realizar todo tipo de obras. Lo que quizá algunos lectores no entenderán es que el Gobierno orquestase una campaña para presumir de este record. Como si para un político, gastar más y aumentar el déficit tuviese mucho mérito.

En realidad, lo que subyacía detrás de toda esta campaña es la idea de que una política fiscal expansiva, esto es, un fuerte aumento del déficit público nos sacaría de la crisis con bastante facilidad. La experiencia ha demostrado que no fue así. Y es que, en política económica, no suele existir un bálsamo de Fierabrás que pueda sanear inmediatamente todos los males de nuestros bolsillos pero sí algunos tónicos que, si no se emplean con sensatez, pueden empeorar la salud del enfermo.

La Política Fiscal fue propuesta hace unos 70 años como una solución a las crisis causadas por una insuficiente demanda agregada. El fundamento sobre el papel era relativamente sencillo: en la crisis, los ciudadanos no consumen lo suficiente porque se han reducido sus ingresos y su riqueza y, por tanto, las empresas no venden y reducen su empleo. Por ello, es el Estado el que debiera gastar (tomando prestado el ahorro de los particulares, claro) para compensar esta falta de demanda. Este nuevo gasto estatal (o reducción de impuestos) crearía actividad y empleo y generaría salarios y rentas a favor de los ciudadanos, que usarían estos nuevos ingresos para consumir, contribuyendo así a crear nuevo empleo en otras empresas, que generarán más renta, más empleo, más consumo y así sucesivamente. El proceso se realimentaría hasta lograr un efecto final en la demanda mucho mayor de lo que inicialmente gastó el Estado.

Naturalmente, con el paso del tiempo surgieron serias dudas sobre la efectividad de esta política, discusión que todavía continúa en ambientes académicos. Pero lo importante es que la política fiscal solo funciona correctamente si logra incrementar el consumo de los particulares. Caso contrario, el gasto del Estado se agota en sí mismo y su efecto acaba disipándose sin otra conclusión que agravar el déficit público, cuya financiación desviaría ahorro de la inversión privada productiva. Además, resulta conveniente que este gasto del Estado se dedique a algún tipo de inversión que pueda mejorar la productividad de la economía. Al parecer, ninguna de estas dos condiciones se tuvo en cuenta cuando se puso en marcha el Plan E.

La mayor parte de los economistas consideraba que, en las condiciones de 2009, la expansión fiscal no lograría sus objetivos de aumento del consumo privado. La relación de causalidad entre incremento del gasto público (o reducción de impuestos) y aumento del consumo de las familias, no es tan directo como pudiera parecer ya que, en el momento de decidir su consumo, los individuos no sólo toman en cuenta el montante de los ingresos disponibles presentes. También, y de forma muy determinante, atienden a consideraciones de más largo plazo, entre ellas las expectativas con respecto a su renta y riqueza futuras.

¿Cuáles eran presumiblemente las expectativas de futuro que tenían los consumidores en esos momentos? Seguramente esperaban, menos renta, menos riqueza y más impuestos en el futuro. Una perspectiva que inclinaba más al ahorro que al consumo. La crisis, que se iba acentuando, y el aumento del desempleo creaban una expectativa de menores rentas futuras (y, por tanto, de menor consumo) a pesar de la machacona insistencia del gobierno y de otros agentes sociales sobre la aparición de los famosos “brotes verdes”.

La previsible reducción de los precios de la vivienda (que conducía a un endeudamiento neto mayor) creaba una expectativa de menor riqueza futura. Y llevaba a los sujetos a ahorrar para alcanzar una tasa de endeudamiento más baja. Pero hay una tercera razón importante. Una reducción de impuestos puede llevar a que los individuos no consideren que su renta de largo plazo haya aumentado y, por tanto, a no aumentar su consumo: si el gasto del Estado se mantiene o aumenta, esta reducción de impuestos de hoy implica un aumento de los impuestos mañana para poder sufragar el déficit del Estado que se ha causado. “Lo que me dan hoy me lo quitarán mañana, así que lo ahorro”, sería la manera de expresarlo en términos coloquiales. Este fenómeno se conoce como la “equivalencia ricardiana”.

En la perspectiva de entonces, resultaba más razonable para los sujetos ahorrar las rentas generadas por la expansión del presupuesto, en lugar de consumirlas, haciendo que la política resultase bastante infructuosa. Y tampoco se garantizó que los cuantiosos fondos para la inversión local se utilizasen para proyectos que generasen más productividad en la economía (aunque quizá sí más votos para los políticos locales).

Finalmente, los cortos efectos del Plan E sobre el empleo y la actividad se difuminaron tan rápido como habían llegado, dejando, eso si, una deuda y un déficit bastante considerables. Y de aquellos polvos vienen ahora, en parte, estos lodos.

La política fiscal discrecional es controvertida y compleja y, por ello, requiere un manejo muy prudente. Es necesario guardar en las etapas de expansión para que el gasto no provoque una crisis de deuda en las recesiones. Hay que estar seguros de que la crisis viene causada por una falta de demanda. Hay que encontrar el momento oportuno, garantizando que se dan las condiciones para una expansión del consumo privado y gastarlo en aquellos proyectos que sean socialmente rentables.

Y, como medida de prudencia: si no estás seguro, no lo hagas. Si, pese a todo lo haces, al menos no te jactes de ello antes de que la política haya funcionado. Pero es demasiado fácil gastar más y más, especialmente cuando se dispara con pólvora del contribuyente y nos encontramos en una sociedad con una memoria tan corta.

Decididamente, la Política Fiscal es un arma demasiado peligrosa para dejarla en manos de estos políticos y estos partidos.

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15 comentarios:

  1. Imanol Azpicueta30 mar. 2011 7:35:00

    D. Juan Manuel. Del plan E, que fue en la mayoría de los casos tirar el dinero haciendo obras absolutamente inútiles y en muchos casos estúpidas e innecesarias, solo quedaron los carteles de obligada exhibición, que había que comprar a una empresa (seguramente ligada con el poder) a 2.500 euros. Esa empresa fue la que creó puestos de trabajo e hizo buenos beneficios. Lo demás fue dilapidar nuestros impuestos para no conseguir nada.

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  2. En Muchos casos beneficio para 4 amiguetes,levantar y tapar zanjas y hacer COMO QUE SE HACEN COSAS..Eso fue y ha sido.

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  3. Si aquí en Albacete una estafa,inclusive empezar obras y no acabarlas.No se, lo que podemos hacer, estamos dirigidos por amigos de lo ajeno,no por gestores eficaces.

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  4. Queridos amigos.

    Creo que el descontento ciudadano va en aumento. Vivimos en un país a la deriva, en el cual los gestores son malos gestores, malos políticos y en muchos casos malas personas.

    Con este "ganado", en los puestos dirigentes, está pasando lo que está pasando.

    Lo malo es que las posibles alternativas que se dibujan en el horizonte, no permiten albergar muchas esperanzas de que esto vaya a cambiar.

    Los ciudadanos, una vez que ya hemos comprendido esta situación, tenemos que actuar coordinandonos en lo posible.

    Hay actuaciones sencillas, que pueden mostrar nuestra indignación a los políticos por sus nefastas actuaciones.

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  5. ¿Y no hay ninguna vía constitucional para eso?

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  6. El famoso plan "E", solo fue una maniobra publicitaria del desgobierno de este País y que sirvió para construir cosas innecesarias, en esta época de crisis, y para engordar los bolsillos de alguien, solo hay que recordar lo que costaron los famosos cartelitos. Ademas para que las agrupaciones y corporaciones socialistas de este país sacaran pecho diciendo lo bien que lo estaba haciendo "su" gobierno, olvidándose que estaban gastan algo de lo que no disponemos, el dinero, y que este es ademas de la contribución todos los españoles, socialista y no socialistas.

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  7. ESE PLAN HA SIDO UN ROBO..DESCARADO...TOTALMENTE...EN BADAJOZ..

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  8. Bueno...
    Ya sabemos como lo hacen ellos, pero ¿cómo hemos de hacer nosotros?
    Tengo la sensación de que nos perdemos en un marasmo de ideas que acaban difuminándose y le damos vueltas y más vueltas. Sinceramente, yo no sé qué hacer.
    Estoy a punto de declararme objetora de conciencia y no pagar ni un impuesto más hasta que no vea en el trullo a los delincuentes profesionales que nos han robado hasta el pijama

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  9. El plan E fue un error, pero no sólo eso. Todo ese dinero manejado por Corruptos transforma el error en expolio. El amiguismo, el "subvencionismo" y una generación de polícos locales, autonómicos y estatales, blindados con leyes a medida, han usado sus cargos públicos como plataforma para desarrollar sus negocios particulares. Mientras no se cambien las leyes y se impida a la casta política acceder al dinero con tanta facilidad, los planes E seguirán existiendo.

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  10. Quiero ir directamente al grano:
    En las cocinas donde los distintos gobiernos guisan sus planes económicos no tiene cabida la moderación, y los tres condimentos siguientes se utilizan con distinta mesura: utilidad, publicidad, y amigos, siendo la UTILIDAD el peor representado. Para colmo los cocineros llenan la "cesta de su compra" con el dinero de los contribuyentes, que no les duele.
    Cualquier plan económico de cualquier gobierno tendría que estar supervisado y aprobado por la experiencia de un ama de casa. ¡Qué mejores gestoras que ellas!
    Para encarrilar la economía empecemos por "ahorrar" tanto político que sobra. ¡Qué pocas veces y con qué poca fuerza aparece la palabra UTILIDAD en los tratados de economía!

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  11. LO HAN REEDITADO LAS CORPORACIONES LOCALES PARA ESTAS FARSA ELECCIONES (CON CENSURA KGB ZP TELEVISIVA) APRENDICES BARATOS DE GOEBELS SOCIATAS, NO SE SABE DE DONDE SACAN LA PASTA, PERO LA HAY AHORA DE REPENTE... DESPUES DE ESTE ULTIMO ACTO BORBONAL RUINOSO, PARECE QUE VENDRÁ EL PRECIPICIO... PREPAREN LOS PARACAIDAS, REVISADOS...

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  12. Estoy de acuerdo,solo hacemos que tener IDEAS..TENEMOS QUE ACTUAR.

    Hay que acabar con el POLITICO PROFESIONAL

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  13. Como cualquier otra iniciativa pública, además de costarnos un pastón a los contribuyentes, el Plan E (o Plan Estafa) sólo le sirvió al Zejas para hacer ver que había trabajo durante unos mesecitos, disimulando la ruina en la que ya estábamos metidos y que él se empeñaba en seguir negando.

    Justo cuando había que ajustar el presupuesto, va el imbécil y tira por la borda no sé cuántos millones de euros.

    Es como para llevar a ese sujeto a los tribunales.

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  14. Perdona Arturo, pero no "es como para llevar...", sino ES QUE HAY QUE LLEVAR A ESE SUJETO Y SUS SECUACES A LOS TRIBUNALES!!! por delitos de falsedad, engaño continuado, abuso, corrupción, malversación de fondos públicos, colaboración con banda armada, ruina y desintegración del país, robo a mano armada (Afinsa y Forum) y delito de Alta Traición al Estado y al País.

    Espero que haya algún juez o fiscal con lo que hay que tener para que se haga cargo de este expolio y crímenes contra la Humanidad, de la cual formamos parte, para que sirva de ejemplo y de escarnio a los que tengan en mente que pueden seguir haciendo lo mismo con nosotros, los españoles, el pueblo para quienes trabajan.

    Lo que tampoco entiendo es cómo nuestra Monarquía, que tanto nos cuesta mantener, y que solo están para hacer bonito, no ha tomado ya desde hace tiempo cartas en el asunto, porque por menos en otros países ya habrían dimitido todos si tuvieran algo de vergüenza, y aquí al menos S.M. tendría que haber llamado al orden a esta gentuza, nombrar un nuevo gobierno y exiliar a ZP lo más lejos posible, pero sin embargo, pase lo que pase, aquí no pasa nada. Nadie se mueve.
    Pues si no se mueve el Rey, tendremos que movernos los peones de una p...... vez!!!
    Ya estamos perdiendo demasiado tiempo.

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  15. SM y su familia, solo piensan en vivir bien a costa del erario público, sin ningún tipo de problema y dar algún discursito moralizante de vez en cuando. ¿Cuanto dinero tiene Urdiangarín?. ¿De donde lo ha sacado?... Y así preguntaros por los innumerables miembros de la casa Real. Más ruinosos para nosotros que un plan E.

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