miércoles, 9 de marzo de 2011

La Obsolescencia Programada de la Civilización (I)

Emilio S. Herrera
Uno de los problemas más comunes en Inferencia Estadística, es la evaluación de la vida media de los productos electrónicos; es decir, calcular la esperanza matemática de vida de un cierto dispositivo. Cuando uno realiza este tipo de cálculos, de forma intuitiva acepta que una vida media corta es sin duda un mal resultado, sin embargo, para la empresa fabricadora, este es el mejor resultado posible. A esto se lo conoce como Obsolescencia Programada.

En la actualidad, cualquier empresa de fabricación de dispositivos electrónicos sólo puede ser competitiva si genera productos programados para su autodestrucción. Pero esta idea magnífica de negocio, no es precisamente nueva.

Aunque nos intenten convencer de que el proceso industrial y tecnológico actual, es el fiel heredero de aquella revolución industrial que cambió el mundo, lo cierto es que los principios en que se basaba esta última, nada tienen que ver con los actuales.

En aquellos épicos comienzos, la lucha consistía en transformar procedimientos manuales en procedimientos mecanizados, así como en la búsqueda de nuevos nichos industriales a través del desarrollo tecnológico y científico. Esto propició el abandono de las zonas rurales y la masificación de las ciudades industrializadas, con el consecuente comienzo de un mundo nuevo lleno de posibilidades para aquellos que supieran aprovecharlas.

Pero no se trataba sólo de un proceso industrial y económico, también se trataba de una mejora, sin parangón, de la calidad de vida. Los vehículos –en un principio artículos de lujo y extravagancia-, acabaron convirtiéndose en herramientas imprescindibles, no desde el punto de vista consumista –en aquella época la gente no se compraba un vehículo por su potencia o su sofisticación-, sino porque, en sí mismo, generaba calidad de vida. Calidad de vida porque no sólo facilitaba el transporte de mercancías y personas, sino porque generaba la necesidad de mejorar las comunicaciones y esto a su vez empleo, sí ¡Empleo!... ¡Había que construir el Mundo!

La Sociedad se dividió entonces, entre industria y mano de obra, derecha e izquierda, capitalismo, liberalismo, comunismo, socialismo… Aparecen los sindicatos –sí voy un poco deprisa en la historia, pero en 4613 palabras es difícil contarlo todo-, los derechos laborales que intentaban abolir la nueva esclavitud.

Pero la flecha del tiempo, como nos confirma la física actual, no puede invertirse. No es aceptable volver al pasado para continuar con lo mismo. La revolución industrial ya no existe.

Quien, desde aproximadamente los años 50, vino a sustituirla fue el consumismo. Y éste, lejos de ser generador de calidad de vida, y por ende de empleo, lo destruye, como destruye el medio ambiente, y pone fecha de caducidad, no sólo a los bienes de consumo, sino también a nuestra civilización.

Uno de los autores intelectuales, de este crimen de lesa humanidad llamado consumismo, fue el economista Víctor Lebow, quien afirmó lo siguiente: "Nuestra economía, enormemente productiva (...) exige que el consumo se convierta en nuestra forma de vida, que convirtamos en ritos la compra y la utilización de bienes, que busquemos nuestra satisfacción espiritual, nuestra satisfacción del ego, en el consumo (...) Necesitamos que los objetos se consuman, se quemen, se sustituyan todavía más rápido" (Durning, 94: 16)

No hace falta comentarlo. Habla por sí solo. Este es el leitmotiv de nuestra civilización. El Mundo, bajo esta bandera, es insostenible, no sólo porque acabamos con la materia prima que mueve la maquinaria, -no sólo el petróleo tiene fecha de caducidad, también el uranio-, sino porque generamos exponencialmente desechos y desechos contaminantes que terminarán con el hábitat que nos sostiene.

La revolución industrial está muerta, y junto a su cadáver se entierran muchos de los principios ideológicos que sostienen el bipartidismo PP-PSOE, ambos incapaces de enfrentarse a estos problemas, porque de hacerlo, supondría tener que abandonar las pocas alforjas que les quedan de ideología.

Hoy se cercenan los derechos laborales mientras se obstaculiza la generación de empresas, porque lo importante no es generar calidad de vida, sino deseos de consumo. Se pretende ahorrar en materias primas –petróleo-, y disminuir el gasto en electricidad, sustituyendo unas bombillas por otras de bajo consumo. Pero estas bombillas de bajo consumo están programadas para apagarse y dejar a oscuras las medidas del gobierno, y así, mientras ahorramos en Kw/horas, malgastamos los recursos medioambientales…Sí, es la serpiente que se muerde la cola.

(CONTINUARÁ)

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6 comentarios:

  1. No puedo resistirme: ¡¡¡CHAPEAU, Sr. Herrera!!!
    Algo muy similar pensaba yo pero no podía decírmelo, formulármelo de tan magistral manera.

    No soy, para nada, patidario del simple dicho ese de "que cualquier tiempo pasado fue mejor". No!!! Pero, desde mi niñez acá, vengo observando que algo, algunas cosas muy fundamentales -¿Basadas, acaso, en el Derecho Natural?-, aquellas pocas normas que regulaban la convivencia de los seres humanos y, en suma, del mundo que habitaban, que podríamos calificar, quizá, de "consuetudinarias", se han transformado en muchas, muchíííííííísimas y pomposas Leyes, con fundamento, unas y otras, en diversas ideologías, que, en definitiva, solo han han propiciado y logrado -ahí es nada-el derrumbe de la casi totalidad de las instituciones sociales de las que el hombre se valía -por ej., la familia- en su singladura vital sin, a cambio, crear otras para sustituir aquellas. O sí, se han sustituido por otras que han llevado a la revolución industrial de finales del XIX a sus "últimas" y perniciosas consecuencias. Hoy, de seguro, hay menos hambre en el mundo, pero creo que ... se ha errado el tiro. El hombre siempre anduvo en busca de la felicidad pero ¿No cree Vd. que ha perdido la poca que antes podía tener? No sé.

    No pretendo ser apocalíptico. Sí, ya sé, todo esto requeriría de una mucho más extensa explicación, y no de tan simple manera y de corrido, repentizando, como hago yo aquí y ahora. Quiero creer que Vd. me capta y me entiende. Sin duda, el hombre se ha, nos hemos, equivocado en algo. Y a mi mente viene, otra vez, aquella exclamación de Ortega: "no es esto, no es esto"!!!

    Le ruego me disculpe por este desahogo. Espero con ansiedad sus siguientes capítulos.

    Ah, yo también detesto esos programas en los que los tertulianos dan voces. Y añado: Y pontifican de lo que no tienen ni pajolera idea la mayoria de ellos, siempre defendiendo a sus amos ideológicos.

    Saludos. Miguel Palacios.

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  2. UN MUNDO FELIZ, de A. UXLEY. ¿No recuerdan ese libro? Yo lo leí cuando era jovencita, por imposición de un profesor y todavia me dura la impresión. Lo que mas me horroriza todavia, si cabe, es que cada dia que pasa estamos mas cerca de que ese libro deje de ser ficción para convertirse en un MANUAL.

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  3. Imanol Azpicueta9 mar. 2011 15:49:00

    Si D. Emilio, le doy toda la razón. Yo mismo me he hecho reflexiones parecidas. Hoy el peror negocio para un fabricante es que sus productos duren siempre. Desde el siglo XIX una caterva de economistas del consumo, nos quieren convencer de que este es el motor de la economía y nos da felicidad. Pero yo pregunto: ¿Vivir en un apartamento de 50 m2, pagando una hipoteca millonaria, con una TV de 50", programada para autodestruirse, con un coche para chupar atascos mil perdiendo mi tiempo, con una comida prefabricada, y pagando super impuestos a mis socios políticos, ¿Soy más feliz que mi abuelo que vivió toda su vida en un pueblecito en una casa de campo, sin TV, sin Iphone y sin coche?. Vd. mismo puede responder

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  4. Vaya, todo esto parece más una contra-revolución, una involución, que la generación de ideas prácticas para salir del agujero negro en el que estamos metidos. Plantee lo mismo en épocas de bonanza, no hoy.

    Bien, dejemos de producir bienes de consumo o produzcámoslos de forma que nunca lleguen a ser obsoletos ni dejen de funcionar. Más paro al canto.

    Olvidémonos de la energía fósil, que tiene fecha de caducidad, y al parecer también del uranio, por la misma razón. Sr. Herrera, ¿se le ocurre alguna alternativa? Porque ese discurso anti-nuclear es parte del problema que padecemos. Sí, con reducir la velocidad a 110 y con utilizar bombillitas de bajo consumo, seguro que tendremos suficiente.

    Sr. Herrera, ¿tiene Ud. coche? ¿Y teléfono móvil? ¿Dispone de electricidad en su casa? ¿Tiene electricidad el hospital en el que algún día deberán atenderle a Ud. o un familiar suyo? Pues si es así, renuncie a todo ello, lárguese a una montaña, nútrase de lo que cace o pesque, duerma a la intemperie y bánese con las cálidas aguas del primer río que encuentre.

    Eso sí, le ha quedado el articulito de lo más solidario y progre.

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  5. Emilio S. Herrera

    A/A.- Sr. Arturo Pereitor

    Estimado Sr., le rogaría tuviera un poco de paciencia, al menos, hasta poder leer la continuación al presente artículo.

    En cuanto Anti-Nuclear, no sé de dónde ha sacado esa idea -por otra parte totalmente equivocada- sobre mí. No sólo no soy Antinuclear, sino que de ser algo será siempre pronuclear. No sólo porque entiendo es la única fuente de energía capaz de competir con el petróleo, sino porque, además, considero que es una de las que menor impacto medioambiental genera. Además, sé como funciona una central nuclear, e incluso he estado dentro de una, no como muchos "verdes" que no tienen la menor idea del funcionamiento de una central nuclear y la critican porque es "cool"...

    Esto por una parte. Ahora, -por otra parte-, aquello de que nos quedarémos sin trabajo si acabamos con el sistema productivo actual.

    Eso es precisamente lo que está sucediendo, el desempleo actual, se debe en gran medida a la externalización de las producciones y de los costes, una de las ideologías del consumismo, y es lo que intento expresar en mi artículo. Veo que usted o no lo ha entendido o yo me habré expresado mal, probablemente esto último.

    No recuerdo bien, pero creo que fue en 1954, cuando en una feria industrial celebrada en Alemania, fue presentada una bombilla cuya duracción era de unas cien mil horas. Claro está, esta bombilla fue inventada por los Alemanes del Este, y los ingenieros de la Alemania Occidental, les dijeron lo mismo que usted me dice a mí: ¡Os quedaréis sin Trabajo!

    Aquellos ingenieros de la Alemania del Este, contestaron, ¡No!, sin trabajo os quederéis vosotros cuando ya no tengáis Tungsteno (Wolframio).

    Esto es precisamente lo que está sucediendo. Estamos acabando con los recursos y entonces, ya no habrá marcha atrás.

    El consumismo generó mucha riqueza y por ende empleo, sin embargo, es una burbuja a punto de estallar. No se puede seguir por esta dirección. Es necesario tener una visión más profunda y ser capaces de enfrentarse a una reforma del sistema, que conduzca a la sustitución progresiva y racional de las fuentes de energías: petróleo-nuclear, nuclear-fotovoltáica., porque no podemos olvidar que la nuclear tampoco es eterna.

    Pero igualmente, las "mal llamadas ecológicas" no pueden ser las funtes de energía futura, porque no son viables para ese fin.

    Por otra parte, el sistema consumista es un sistema alienante. Y si, usted, que creo es economista, se fija bien, este sistema consumista tiene estructura piramidal, y ya sabrá que le acaba ocurriendo a los negocios piramidales...

    Ahora, le pregunto yo a usted: ¿Tiene hijos?, ¿Querrá tener algún día nietos? ¿Qué mundo le va a dejar? ¿El que usted no quiere? Sí, el que usted me recomienda a mí, es el que tendrán sus hijos, cuando ya no haya petroleo, ni wolframio, ni estaño, ni uranio... Vivirán en casas sin luz eléctrica, tendrán que cazar para sobrevivir y carecerán de medicamentos que no podrán ser fabricados... ¿Es eso lo que quiere que hereden sus hijos?, supongo que no. Además, probablemente, para entonces, el aire será tan irrespirable que la esperanza de vida será como en la edad media. ¿y la calidad de vida?...

    Todo por lo que se luchó en la revolución industrial, se volverá en nuestra contra, si en lugar de usar nuestros conocimientos en mejorar el sistema productivo, en hacerlo sostenible -eso sí, racionalmente, no a golpe de ideario "verde"-, nos dedicamos a produccir para generara beneficios, en hacer móvil tras móvil, y acabar con los yacimientos de cotan (columbita-tantalita)...

    A usted esto le parece solidario y progre, a mí sólamente lógico.

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  6. Creo D. Arturo que esta vez su crítica no tiene lógica, es inoportuna y demuestra que ha leído mal el artículo (aún incompleto). Por favor sea respetuoso y riguroso.

    Un lector.

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